El grupo del Hiperión tuvo destacados pensadores como Emilio Uranga y Salvador Reyes Nevares quienes realizaron un estudio del ser mexicano y sobre todo de lo que significa ser mexicano.
Cada uno realizó su estudio por separado pero coincidieron en que el mexicano posee cualidades que lo distinguen; por un lado el sentido de dichas interpretaciones parte del ámbito social, pero las características que ambos autores proponen tienen en cierto grado afirmaciones existencialistas aún se diga que Uranga “redactó el acta de defunción del existencialismo”. Todo el estudio está basado en el ambiente psicológico y sociológico del mexicano tanto sus reacciones a nivel social como sus afecciones a nivel sentimental.
Desde lo personal Uranga tiene cierta afinidad para interpretar al mexicano de manera exhaustiva porque parte desde la historia hasta la interioridad del sujeto, esto es, su estudio no parte de lo que es el mexicano sino más bien de lo que trae, para ello parte de la historia como fundamento del “sentimiento de accidentalidad” como rasgo distintivo del mexicano. Esto me lleva a pensar que dicha accidentalidad no es otra cosa que la esencia, pero no una accidentalidad universal compatible con todo el mundo sino una accidentalidad propia del ser mexicano, una esencia sentimental que lo hace ser propio de sí mismo, algo que lo hace ser mexicano y que no lo hace peruano, ecuatoriano, salvadoreño, panameño, etc., aunque si tuviéramos que encontrar similitudes con estos sólo podríamos llegar a afirmar que existe una hermandad latina.
Uranga toma buenos fundamentos porque a la historia nadie la contradice por ser el mismo quien las vive. Es como seguir todo un proceso de estudio u observación de la actitud del mexicano ante la vida, lo cual permite que el análisis sea más profundo. Con esto Uranga parte de lo ontológico para afirmar que el distintivo numero uno del mexicano es lo sentimental, en tanto que va más allá de lo psicológico y social.
Dentro de las características esenciales del sujeto vienen implícitas un cúmulo sentimental que afectan al hombre como lo son: la emotividad, la inactividad, la desgana, la fragilidad y la rumiación interior infatigable. Estas son esencialmente las actitudes que sobre saltan en el mexicano. Algunas de ellas para mi juicio lo llevan a tomar actitudes ya muy conocidas dentro del varón mexicano como lo es el ser considerado “machista”; si bien se nota que según Uranga todas estas actitudes son las que se dan en el mexicano, por lo tanto si estas actitudes son más de carácter ontológico entonces sus repercusiones físicas a nivel social son el machismo en el hombre, porque estas características parten de una apatía hacia las cosas, esta apatía trae como respuesta una actitud brusca y un tanto tosca. Para no mostrarse tan débil sobre sale el carácter fuerte y por ello es que actitud se vea de esa forma, si bien dentro de la misma historia se ven al mexicano como un ser que lucha, que trabaja y domina a su mujer; lo contrario sería las afirmaciones de este pensador.
Para mí Uranga tiene al mexicano en un concepción de que es un ser que se esperanza de todo, que no tiene nada para él mismo, que todo le viene dado por los demás, que es un ser melancólico porque no se ubica dentro de la realidad, un ser pasivo o más que pasivo un ser en desgana.
Tal vez todo este divido por momentos por los cuales el mexicano pasa, en los cuales se estanca, y que no supera o por espasmos de reflexión que tal vez se mal interpretan. O en todo caso el mexicano que propone Uranga es en verdad el mexicano que somos todos que desde mi punto de vista sólo hace referencia a características apáticas, a los momentos en los que no se va toman buenas decisiones. Pero en fin mi intención es entender a Uranga desde otro perfil y no por el que él da a conocer, más bien verlo de manera oportuna para entender el nivel psicológico de lo que sería el mexicano dentro del entorno social pero partiendo de la ontología, solo de esa forma se entiende la razón de su reacción ante las circunstancias.
Desde otro punto de vista Salvador Reyes Nevares fue otro autor que de igual forma influyó mucho en el grupo filosófico del Hiperión, para realizar un conocimiento del mexicano. Pero a distinción de Uranga, Reyes Nevares se enfoca a las vivencias mexicano en comunidad.
Un punto de estudio que parte del comportamiento y actitudes comunitarias del mexicano para ver la vida. A este estudio lo considero más actual porque de hecho a veces las circunstancias que él da a conocer se llevan al cabo hasta nuestros días, como lo es las actitudes de la persona según el ámbito social en que se mueve, esto es, si se comporta con finura también puede comportarse en el polo opuesto.
La afirmación más certera de Reyes Nevares es que el mexicano es un individuo de oscilaciones, en cualquier momento es propenso a tales actitudes como por ejemplo si esta imaginando cosas, al poco rato ya se encuentra en la realidad y porque en ocasiones realizando las cosas planteadas en su imaginación. El punto central de su planteamiento es más que claro el mexicano puede o no realizar las actividades sin que el sentimiento de inferioridad lo invada y por consiguiente le cause efecto alguna que lo prive de su ejercicio que este realizando, pues considera que toda persona esta propensa a caer a la debilidad y no por eso se deja de hacer o de cumplir con las responsabilidades. El hombre mexicano es para él el lugar donde se vierten las pasiones que en ocasiones lo dejan o no actuar. Aunque a nivel de persona a persona las pasiones como el amor se viven desde dos polos negativos: el despecho y el resentimiento.
Esto bien se puede interpretar en las relaciones de pareja en donde se contraponen la fuerza por la fragilidad y la debilidad, entiendo por fuerza una actitud pasional por amar, pero de igual forma esta fuerza es entendida como la intención de vengarse de los demás o de alguien en particular; los éxitos o fracasos pasionales se deben precisamente a la disponibilidad a amar, pero la superación de un fracaso es inmediato cuando no hay un estancamiento en el dolor por perder al ser amado, de lo contrario las actividades por realizar quedarían pendientes.
Reyes Nevares interpreta las circunstancias por las que vive el mexicano de manera objetiva todos somos propensos a vivir un éxito o un fracaso pero esta en el sujeto el superarla. El mexicano se constituye por ser sentimental pero no un sentimentalismo débil, por ser digno en todo momento sin importar la circunstancia aceptando las adversas. O como diría Luís Bruno Ruiz: “porque lo mexicano, no sólo está en el colorido del sarape y en los temas revolucionarios, sino también en las reacciones del hombre ante los estímulos universales del amor, la tristeza, la alegría y la muerte”
Cada uno realizó su estudio por separado pero coincidieron en que el mexicano posee cualidades que lo distinguen; por un lado el sentido de dichas interpretaciones parte del ámbito social, pero las características que ambos autores proponen tienen en cierto grado afirmaciones existencialistas aún se diga que Uranga “redactó el acta de defunción del existencialismo”. Todo el estudio está basado en el ambiente psicológico y sociológico del mexicano tanto sus reacciones a nivel social como sus afecciones a nivel sentimental.
Desde lo personal Uranga tiene cierta afinidad para interpretar al mexicano de manera exhaustiva porque parte desde la historia hasta la interioridad del sujeto, esto es, su estudio no parte de lo que es el mexicano sino más bien de lo que trae, para ello parte de la historia como fundamento del “sentimiento de accidentalidad” como rasgo distintivo del mexicano. Esto me lleva a pensar que dicha accidentalidad no es otra cosa que la esencia, pero no una accidentalidad universal compatible con todo el mundo sino una accidentalidad propia del ser mexicano, una esencia sentimental que lo hace ser propio de sí mismo, algo que lo hace ser mexicano y que no lo hace peruano, ecuatoriano, salvadoreño, panameño, etc., aunque si tuviéramos que encontrar similitudes con estos sólo podríamos llegar a afirmar que existe una hermandad latina.
Uranga toma buenos fundamentos porque a la historia nadie la contradice por ser el mismo quien las vive. Es como seguir todo un proceso de estudio u observación de la actitud del mexicano ante la vida, lo cual permite que el análisis sea más profundo. Con esto Uranga parte de lo ontológico para afirmar que el distintivo numero uno del mexicano es lo sentimental, en tanto que va más allá de lo psicológico y social.
Dentro de las características esenciales del sujeto vienen implícitas un cúmulo sentimental que afectan al hombre como lo son: la emotividad, la inactividad, la desgana, la fragilidad y la rumiación interior infatigable. Estas son esencialmente las actitudes que sobre saltan en el mexicano. Algunas de ellas para mi juicio lo llevan a tomar actitudes ya muy conocidas dentro del varón mexicano como lo es el ser considerado “machista”; si bien se nota que según Uranga todas estas actitudes son las que se dan en el mexicano, por lo tanto si estas actitudes son más de carácter ontológico entonces sus repercusiones físicas a nivel social son el machismo en el hombre, porque estas características parten de una apatía hacia las cosas, esta apatía trae como respuesta una actitud brusca y un tanto tosca. Para no mostrarse tan débil sobre sale el carácter fuerte y por ello es que actitud se vea de esa forma, si bien dentro de la misma historia se ven al mexicano como un ser que lucha, que trabaja y domina a su mujer; lo contrario sería las afirmaciones de este pensador.
Para mí Uranga tiene al mexicano en un concepción de que es un ser que se esperanza de todo, que no tiene nada para él mismo, que todo le viene dado por los demás, que es un ser melancólico porque no se ubica dentro de la realidad, un ser pasivo o más que pasivo un ser en desgana.
Tal vez todo este divido por momentos por los cuales el mexicano pasa, en los cuales se estanca, y que no supera o por espasmos de reflexión que tal vez se mal interpretan. O en todo caso el mexicano que propone Uranga es en verdad el mexicano que somos todos que desde mi punto de vista sólo hace referencia a características apáticas, a los momentos en los que no se va toman buenas decisiones. Pero en fin mi intención es entender a Uranga desde otro perfil y no por el que él da a conocer, más bien verlo de manera oportuna para entender el nivel psicológico de lo que sería el mexicano dentro del entorno social pero partiendo de la ontología, solo de esa forma se entiende la razón de su reacción ante las circunstancias.
Desde otro punto de vista Salvador Reyes Nevares fue otro autor que de igual forma influyó mucho en el grupo filosófico del Hiperión, para realizar un conocimiento del mexicano. Pero a distinción de Uranga, Reyes Nevares se enfoca a las vivencias mexicano en comunidad.
Un punto de estudio que parte del comportamiento y actitudes comunitarias del mexicano para ver la vida. A este estudio lo considero más actual porque de hecho a veces las circunstancias que él da a conocer se llevan al cabo hasta nuestros días, como lo es las actitudes de la persona según el ámbito social en que se mueve, esto es, si se comporta con finura también puede comportarse en el polo opuesto.
La afirmación más certera de Reyes Nevares es que el mexicano es un individuo de oscilaciones, en cualquier momento es propenso a tales actitudes como por ejemplo si esta imaginando cosas, al poco rato ya se encuentra en la realidad y porque en ocasiones realizando las cosas planteadas en su imaginación. El punto central de su planteamiento es más que claro el mexicano puede o no realizar las actividades sin que el sentimiento de inferioridad lo invada y por consiguiente le cause efecto alguna que lo prive de su ejercicio que este realizando, pues considera que toda persona esta propensa a caer a la debilidad y no por eso se deja de hacer o de cumplir con las responsabilidades. El hombre mexicano es para él el lugar donde se vierten las pasiones que en ocasiones lo dejan o no actuar. Aunque a nivel de persona a persona las pasiones como el amor se viven desde dos polos negativos: el despecho y el resentimiento.
Esto bien se puede interpretar en las relaciones de pareja en donde se contraponen la fuerza por la fragilidad y la debilidad, entiendo por fuerza una actitud pasional por amar, pero de igual forma esta fuerza es entendida como la intención de vengarse de los demás o de alguien en particular; los éxitos o fracasos pasionales se deben precisamente a la disponibilidad a amar, pero la superación de un fracaso es inmediato cuando no hay un estancamiento en el dolor por perder al ser amado, de lo contrario las actividades por realizar quedarían pendientes.
Reyes Nevares interpreta las circunstancias por las que vive el mexicano de manera objetiva todos somos propensos a vivir un éxito o un fracaso pero esta en el sujeto el superarla. El mexicano se constituye por ser sentimental pero no un sentimentalismo débil, por ser digno en todo momento sin importar la circunstancia aceptando las adversas. O como diría Luís Bruno Ruiz: “porque lo mexicano, no sólo está en el colorido del sarape y en los temas revolucionarios, sino también en las reacciones del hombre ante los estímulos universales del amor, la tristeza, la alegría y la muerte”

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